martes, 26 de junio de 2012

Madrid-Canadá.


Ahora me iba a despedir de Paul, me acerque a él y le di un abrazo sin decirle nada.
Paul: Te quiero… -dijo susurrándome a la oreja-
Yo: y yo tonto! Jeje – me  separe de él y nos quedamos de las manos-
Cuando iba a empezar a hablar sonó por megafonía
Primer aviso para el  avión Madrid-Canadá que embarque por la puerta número 3
-Sara, lo único que quiero es que no te olvides de todo lo que hablamos y pásalo muy bien.
-Tranquilo, lo intentare
Ahora me despediría de mi hermanita, la echaría mucho de menos…
-Raque… quiero que sepas que te voy a echar mucho de menos –las lagrimas continuaban cayéndose por mi rostro.
-¿no me contaras más cuentos para dormir?
-Durante un tiempo no… pero mira tengo una cosa para ti, para cuando estés en la cama y no puedas dormir, es algo que te doy para que pienses en mi ¿vale?
-¿Qué es? –dijo impaciente.
Abrí mi mochila y saque un muñeco que era mío de cuando yo era pequeña
-Mira, -le extendí la mano para que cogiese el muñeco- este muñeco se llama Bubu, y cuando yo era pequeña me ayudaba a no pasar miedo por la noche, me protegía y ahora es lo que el hará contigo.
Le di un abrazo y un beso en la mejilla y me fui diciendo solamente un adiós con la mano.
Ahora si que no haba marcha a atrás, ahora si que no podía hacer nada… Llegue a donde un cinta transportadora , a un lado había un recipiente blanco, en el que tenia que posar cosas de metal, el bolso… y pasarlo por la cinta, deje el recipiente con todo eso en la cinta, y yo pase por detector de metales, y me dirigí a la puerta de embarque que me correspondía y me fui al mi sitio.
El viaje fue muy largo, pero la mayoría del tiempo lo pase durmiendo y leyendo.

Cuando llegue al aeropuerto de Canadá me estaban esperando la familia Jones, Michael, Carri y la pequeña Penny.
Me acerque a donde estaban porque yo ya los conocía, habia visto fotos.
Bueno Sara ahora has de mentalizarte de que tienes que empezar a hablar en ingles… -pense para mi-
-¡Hola Sara! –le di dos besos.
Lo mismo hice con Carri. Se que faltaba alguien, ese alguien era Penny su hija pequeña con la que conviviría. Pero no me atrevia a preguntar, pero fue tal, cuando me di cuenta de que detrás de Carri habia alguien escondido, por su vergüenza quizas.
-¡eii! ¿Y tu? – le dije agachándome y llendo a donde estaba ella.
A Penny se le escapaba una sonrisa, y se limito a decimer nada, seguía detrás de las piernas de su madre.
-¡Yo no muerdo! –reí
Penny al decirle eso se rio y se acerco a mi
-Ya lo sé.. –Penny rió
-¿Cómo te llamas?
-Penny, me llamo Penny, y tengo  años – me indico con  los dedos de la mano-
-¿De verdad? ¡ya eres muy grande!
-jejeje gracias!
Mientras hablaba con Penny, Michael nos interrumpió diciéndonos que ya era hora de irnos a casa, eran las 5 de la tarde pero yo me había pasado varias horas sentada en el avión y devia descansar además el jet lag me confundiría asi que lo mejor sería descansar.
Cuando llegamos a la casa yo estaba impaciente por ver como era, si iba a ser grande o pequeña, si tendria piscina o no… me interesaba, quería pasar un buen verano.
Llegamos a una casa bastante grande.
El coche aparcó en un garaje que había a la izquierda de la casa.
La casa era preciosa y al estar situada en una urbanización  las demás casas eran preciosas.





Michael me ayudo a posar mis maletas y fuimos a la casa, la temperatura  a fuera era perfecta, había un viento cálido que era perfecto.
Abrieron la puerta y estaba pasando cuando encendieron las luces de la casa, era una casa muy espaciosa y era preciosa. Solo vi el salón porque luego me llevaron a ver mi habitacion para que pudiese descansar.



-¿Te gusta la habitación?

-Si… es pregiciosa….

Era una habitación rosa, con todos lo muebles blancos y tambien tenia un tocadr blanco con un espejo de bombillas alrededor, como el espejo de los camerinos de los famosos, tenia cuadros preciosos colgados, en general la habitacion era encantadora todo iba a juego, todos los colores combinaban.



-Hoy ya te puedes acostar, estarás muy cansada y es muy tarde.

-Si… muchas gracias.

-Buenas noches –me dijo yéndose y cerrando la puerta.

Carri se fue. Yo estaba muy cansada lo unico que queria era echarme y dormir todo el dia. Asi que cogi mi maleta la puse en una esquina y la abri, saque el pijama me lo puse y me fui a la cama.

La despedida.



Cogí a Paul de la mano y le lleve a la estantería donde tenía aquel muñeco que él me había regalado con una foto nuestra.
-¿te acuerdas? –le señale una foto.
-como no… ¿Pero fue hace mucho ya no?
-si.. Hace 6 meses…                          
Me cogió de la cintura y me dio un beso pero alguien nos interrumpió picando a la puerta.
 -hija, son las 14.15, tenemos que irnos -dijo mi padre.
 -ya vamos…
Cogí mi mochila y mi maleta de viaje y me disponía a salir por la puerta cuando Paul me paro.
-Te olvidas de algo -dijo Paul.
 -mmm… ¿el que? -dije pensativa.
-De esto..
Me dio la vuelta y yo quede dándole la espalda, el me aparto el pelo para un lado y me puso la cadena que me había dejado encima de la cama. Yo me dí la vuelta y le dí un beso.
-Gracias… pero espera que se me olvida otra cosa
 -¿el que?
 -esto –dije cogiendo el osito blanco que el me había regalado.
-jeje venga tonta.. que estamos tardando mucho
Bajamos a donde estaba el coche aparcado, mis padre y Raquel ya estaban en el coche, asi que Paul me ayudo a meter la maleta en el maletero. Nos subimos al coche y fuimos dirección al aeropuerto. En el aeropuerto mire la hora y eran las 15.00 faltaba muy poco para que tuviese que embarcar, entonces mi padre me acompaño a pasar la maleta y todos esos rollos que hay que hacer no tardamos mucho,  ahora tocaba despedirme de mi familia era lo peor…
Empecé por mis padres…
-Os quiero mucho –les abrace a los dos, empecé a llorar.
 -Cuando estés aquí en navidades prometo que no habrá ni un día que no esté contigo, de verdad.
-Inténtalo pasar bien, disfrutar de esta oportunidad, y conocer gente -dijo mi madre llorando también.
-Claro-interrumpiéndola- pero que también estudie…
-jeje sii… -les abrace otra vez, pero mucho más fuerte-
Ahora me iba a despedir de Paul, me acerque a él y le di un abrazo sin decirle nada.
-Te quiero… -dijo susurrándome a la oreja.
-Y yo tonto! Jeje – me  separe de él y nos quedamos de las manos.


martes, 10 de abril de 2012

Los recuerdos son lo mejor que me quedan.


En la cocina no dije nada y Paul ya lo había entendido todo. Paul y mi padre se llevaban bastante bien, antes cuando mi padre no viajaba tanto jugaban partidos de baloncesto en la cancha de atrás de nuestra casa. La verdad es que yo conocí a Paul gracias a mi padre que le ayudo a que entrase en un equipo de baloncesto, pero lo dejo por el fútbol que es su gran pasión ahora mismo. Y claro, Paul estaba casi todos los días en mi casa incluso a veces cenaba en mi casa y también iba a mi mismo instituto así que nos empezamos a conocer mas y mas, entonces acabamos siendo novios y estamos muy felices juntos, aunque probablemente ahora las cosas cambien…
Paul sin dudarlo ningún segundo se acerco a mi padre para darle un gran abrazo ya que al igual que yo no lo veíamos hacia ya 3 meses… pero yo ya estaba acostumbrada.
- Paul, ¿Qué tal te va todo?
-Muy bien entrenador, se te echaba de menos, a ver cuando echamos un partido, eeh!
Paul lo llamaba entrenador pero se podría decir que era como un mote cariñoso, es más a mi padre le gustaba que le llamasen así.
Estuvimos un rato más hablando, yo desayune, para mí fue unos de mis mejores desayunos a decir verdad, solo faltaba una persona, pero sería imposible que estuviese aquí con nosotros… Eran las 13.45 a las  14.00 saldríamos de casa para llegar al aeropuerto.
Quería subir por última vez a mi habitación
-Paul, ¿me acompañas un momento a arriba? –le susurre.
Paul asintió con la cabeza y se levanto de la silla en la que estaba sentado, se acerco a mí, me cogió de la mano y subimos a mi habitación. Entramos y me senté en la cama y el se sentó a mi lado.
-¿es lo correcto?
-¿el qué? –dijo confundido.
-¡todo!  Lo nuestro, el irme tan lejos de todos los que quiero.
-¿no estás segura de lo que estamos haciendo? –estaba preocupado.
-no lo sé… esto es muy difícil, Paul…
-Sara–dijo alzándome la barbilla para que le mirase a los ojos- No te preocupes, se porque te está costando irte… pero tienes que pasar página…
-Cada vez que pasa más tiempo, me duele más toda esta situación… si por lo menos supieran donde esta… y Paul, no están fácil pasar página de una cosa que te cambio la vida por así decirlo. –Dije levantándome de la cama.
Me levante y fui a una cómoda que tenía cinco cajones, abrí el último cajón, era donde guardaba todos los recuerdos que me quedaban  de Lucia, tenia;  fotos con ella, ropa que comprábamos igual, eso nos hacía sentir muy bien, cartas que nos escribíamos de pequeñas para amigarnos cuando nos enfadábamos incluso tenía una muñeca de cuando jugábamos en mi casa, eran recuerdos que, aunque parezcan una cosa insignificante y sin valor, para mí son cosas muy valiosas que nunca daría por nada del mundo. No quería llevarme ningún de esos recuerdos a Canadá, no quería pensar en todo ello, pero no podía, creo que en algunos momentos sería bueno recordarlos. Rebuscando en los recuerdo encontré una cadena de oro que me había dado la madre de Lucia cuando estaba en el hospital, era una cadena preciosa y en ella había un colgante de oro que ponía un “L” si, del nombre de Sara. Ver ese collar  me hizo llorar, Paul me vio y se acerco a mí.
-¿y esa cadena? Nunca te la vi puesta.
-seguía llorando.  Me… la dio la madre.. de Lu..cia… cuando está..ba.. en el hospital después de que  se murió… -lo dije como pude decir eso me costaba mucho-
-ya veo… y entonces, ¿Por qué no te lo pones y te lo llevas contigo siempre?
-tienes razón esto puede que me ayude a sentir que ella seguirá conmigo siempre.
--sonriendo.  ¿y este pañuelo?
Ver ese pañuelo me hizo sacar una sonrisa
 -Ese pañuelo tiene una larga historia, la verdad es que debe de tener más años que yo… Era de la abuela de Sara, cuando teníamos 7 años estábamos en casa de su abuela y entramos en su habitación, y vimos que tenía en un tocador barras de labios, mucho maquillaje y un gran armario y unos zapatos muy bonito, entonces no disfrazamos y nos pintamos, luego su abuela entro y nos vio entonces salimos corriendo, cuando nos estábamos quitando la ropa vimos que habíamos manchado el pañuelo de su abuela de barra de labios, entonces lo guardamos y su abuela no se dio cuenta y aquí esta, todavía lo conservo jeje
- se nota que os queríais mucho…
-demasiado…  pero bueno yo te venia a enseñar otra cosa –cogí el pañuelo y lo puse en mi bolso para llevarlo conmigo.
Cogí a Paul de la mano y le lleve a la estantería donde tenía aquel muñeco que él me había regalado con una foto nuestra.
-¿te acuerdas? –le señale una foto.
-como no… ¿Pero fue hace mucho ya no?
-si.. Hace 6 meses…

Esto se pone interesante!!  Besitoss!!! :D

Todo gracias a papá


Cuando me di cuenta eran las 20.05 y a las 20.00 tenía que estar en casa de Paula, así que me cogí la chaqueta y mi móvil, baje al salón donde estaba mi madre para decirle que llegaría tarde ya que me tenía que despedir de mis amigo, se lo explique, cuando acabe salí corriendo de casa, la casa de Paula no estaba muy lejos así que no tarde mucho. Cuando llegue a la casa, me dirigí al porche y pique. Paula me abrió la puerta y parecía muy tranquila y alegre.
-¡Paula! ¿Qué querías? –dije con una sonrisa.
-Ven, entra – me cogió del brazo y me metió dentro.
Cuando entre me lleve una sorpresa, las luces estaban apagadas y no había nadie entonces de repente saltaron para decirme “sorpresa”. Paula, sabía que me gustaban esas sorpresas yo ya le había dicho que para mi cumpleaños me gustaría mucho que me hicieran una fiesta de así.
 En las paredes había pancartas grandes colgadas que ponían “te queremos mucho” “pásalo muy bien” “no te olvides de nosotros” y cosas así, todo eso me hizo llorar, pero de alegría, me emocione, estaba tan contenta que no me había dado cuenta de quienes estaban en la fiesta. Mire a Paula que estaba a mi lado y le di un abrazo
-muchas gracias Paula –seguí abrazándola muy fuerte.
-jeje de nada, pero la idea no fue mía jaja.
-¿a no? ¿entonces de quien? –me separe de ella.
Me señalo al lugar donde estaba Paul, en ese momento el estaba solo mirando hacia mi.
Yo dirigí mi vista hacia Paul, y fui corriendo a darle una abrazo, necesitaba dárselo era uno de los últimos abrazos que le daría en mucho tiempo.
Las horas fueron pasando y yo estaba bailando con la chicas y Paul estaba con los chicos hablando, eras las 23.00 de la noche quería despedirme de mis amigos primero y luego me despediría de Paul.
Hable con ellas les di abrazos me cayeron lágrimas, todas nos emocionamos, a ninguna nos gustaba despedirnos.
Cuando me despedí de ellas fui a fuera donde estaban los chicos con el coche nuevo de Jorge era un coche normal pero estaba tuneado. Me despedí de los chicos, no los conocía mucho al que más conocía era a Jorge, el también me había ayudado mucho en los momentos más difíciles. A mí se me escaparon algunas lágrimas, todo esto me costaba.
-Jolín Jorge te voy a echar de menos, todas tu tonterías en clase, lo que hiciste para ayudarme, todo!
-Lucia! No llores! Tu también me ayudaste mucho a mi y eso siempre lo tuve en cuenta!
-jeje gracias –le dije dándole un abrazo.
Cuando le solté,  cogí a Paul del brazo para irnos y les dije a todos “adiós” y nos fuimos.
-¿Qué haces? –Me dijo con una sonrisa.
-Es que quería que me acompañases a casa… o ¿quieres dejar a tu querida novia por estas calles oscuras? –puse cara de  cachorrito.
-Pues claro que nunca te dejaría sola, nunca me permitiría que te pasare nada.
Fuimos caminando hacia mi casa el cielo estaba estrellado, estaba completamente oscuro lo único que nos dejaba ver un poco eran las luces que había en el camino y la luz de la luna. Cuando ya faltaban muy poco para llegar a mi casa Paul, me paro y me dijo.
-ya estamos llegando a tu casa, ¿tendremos que despedirnos verdad? –Me cogió de las manos.
-si… Te voy a echar mucho de menos…
Le di un abrazo, seguido nos separamos y en cuestión de segundos nos estábamos besando, esto sería una de las cosas que  echaría en falta cuando estuviese en muy lejos de Paul.
Nos separamos, Paul me cogió de la mano y me acompaño a casa le dí otro beso para despedirme y una lágrima se me fue cayendo por la cara, no podía evitarlo.
-¿estás llorando?
-si.. Es que os voy a echar a todos de menos…
- pero tranquila no veremos cuando vengas en navidad y ya verás  cómo no te va a costar.
-¿tú crees? –decía mientras lloraba.
-si, lo creo – me dijo abrazándome, muy fuerte-
-¿mañana vendrás conmigo al aeropuerto verdad? – le dije con una vocecita de niña pequeña-
-¡si me lo dices así como no!
-pues si mi avión sale a las 16.00 del aeropuerto… tenía pensado irme  de casa a las 14.00… así que tienes que estar aquí en mi casa a las 13.00 ¿vale?
-vale… como tu digas…  -tenía una cara de no haber entendido nada.
Me despedí de Paul, el se fue y yo me fui hacia la puerta del porche para entrar en casa, abrí sin hacer mucho ruido ya que no quería  despertar a nadie, eran la una de la madrugada y si mi madre se enteraba me echaría una bronca muy grande…
Subí las escaleras muy despacito cuidando todos los pasos que daba para no cagarla, conseguí  subirlas y llegar a mi habitación sin que nadie me riñese. Entre y lo primero que hice fue tumbarme en la cama. En ella me quede dormida.
 En la mañana siguiente  tenía la ropa del día anterior puesta, me incorpore y mire la hora que marcaba el reloj de la mesita de noche eran las 11.32, al ver la hora me levante bruscamente y me fui corriendo al baño a ducharme. Cuando salí cogí una toalla y me envolví con ella el cuerpo y me  seque el pelo con el secador. Me vestí cómoda porque para ir al aeropuerto… Me puse esto.

 Mire el reloj y vi que eran las 12.30 ni si quiera había desayunado así que baje a la cocina.
Cuando estaba entrando por la puerta de la cocina me lleve una sorpresa.
-¡¡¡¡PAPÁ!!!! – dije gritando y corriendo hacia él.
-hija… -dijo acariciándome la cabeza mientras me abrazaba.
Sonó el timbre de la puerta, seguramente sería Paul.
Si, era Paul, le cogí del brazo y fui corriendo hacia la cocina con el
-¿Qué pasó? –dijo un poco confuso-
En la cocina no dije nada y Paul ya lo había entendido todo. Paul y mi padre se llevaban bastante bien, antes cuando mi padre no viajaba tanto jugaban partidos de baloncesto en la cancha de atrás de nuestra casa. La verdad es que yo conocí a Paul gracias a mi padre que le ayudo a que entrase en un equipo de baloncesto, pero lo dejo por el futbol que es su gran pasión ahora mismo. Y claro, Paul estaba casi todos los días en mi casa incluso a veces cenaba en mi casa y también iba a mi mismo instituto así que nos empezamos a conocer mas y mas, entonces acabamos siendo novios y estamos muy felices juntos, aunque probablemente ahora las cosas cambien…

ESPERO QUE OS GUSTE!!! :D

domingo, 5 de febrero de 2012

Yo: Paul, yo te quiero, pero piensa que estaremos muy  lejos durante mucho tiempo
Paul: no importa yo te llamare todos los días.
Yo: ¿Y que pasara cuando necesite un abrazo o un beso en los malos momentos para que tu me ayudes?
Paul: no lo sé Lucía, lo único que se es que te quiero mucho y no podemos dejar todo lo que conseguimos…
Yo: Podremos intentarlo, pero sé que nada de esto va a salir bien…
Paul: ¿confías en mí?
Yo: si
Paul: Pues no me dejes
Paul se acerco a mi nuestros labios se juntaban cada vez más, yo no sabia se esto seria lo correcto puede que ahora fuera a sufrir más por estar pensando en el. Pero ahora mismo no me importaba quería sentir sus labios sobre los mios.
Estuvimos hablando hasta que se hizo de noche y cada uno se fue a su casa. Cuando llegue estaban todos, es decir, toda mi familia, mis padres, mi hermana y mis abuelos. Más o menos me lo esperaba porque tendría que despedirme de ellos, aún así me hizo mucha alegría.
Yo: ¡¡papa!! ¡¡abuelos!!
Papá: -cogió en brazos y me abrazo  muy fuerte- ¡hijaaa!
Yo: - solté a mis padres y fui y abrace a mis abuelos- ¡¡abuelos!!
Abuelos: Lucía , ¿Qué tal? Estas guapísima
Yo: muy bien, jeje muchas gracias
Me quede mucho más tiempo hablando con ellos pero estaba  muy cansada y mañana tenía que despertarme temprano tenía que preparar muchas cosas, despedirme de mis amigos, recoger algunas cosas, demasiadas cosas…
Llego el día siguiente y solo quedaba un día para que estar subiendo a un avión que me llevaría a Canadá durante un año lejos de mi familia, de Paul, que era lo único que ahora mismo mantenía para poder seguir estando con los pies en la tierra…                                                      
  Me incorpore y mire la hora en el reloj que tenía sobre la mesita de noche,  junto a mi teléfono  eran las 12 de la mañana, me quede dormida a estas horas tendría que estar recogiendo cosas para poder tener la tarde libre. Así que baje a la cocina para desayunar y no había nadie, seguramente habían salido a hacer la compra. Cogí una taza que había en el armario, abrí la nevera  saque la leche  y lo calenté en el microondas, ami no me gustaba echarle nada a la leche solo me gustaba acompañarlo de mis cereales favoritos o  unas tostadas en este caso cogí los cereales no tenía tiempo para ponerme a hacerme tostadas. Mientras desayunaba sonó el teléfono que lo tenía junto a mí, era un mensaje de Paula en el ponía “ Ven a mi casa a las 8, un beso” Me extraño por una parte, porque no me decía nada mas pero no sé, no me sorprende nada de Paula. ¿qué estaría tramando? ¿Por qué en su casa? ¿Me debería de preocupar? Acabe de desayunar y subí a mi habitación para seguir recogiendo cosas.
La verdad es que no me faltaban muchas cosas, ya tenía toda la ropa mis complementos, joyas…
Alguien toco la puerta de mi habitación, era mi madre que me avisaba que tenia la comida servida, pero le explique que no tenía habre había desayunado hacia muy poco rato.
Mientras estaba tumbada en mi cama, observaba la habitación para ver si me faltaba alguna cosa y mi vista se paro en una estantería que tenía encima del escritorio, en ella había un osito de peluche blanco con un lazo rosa en la cabeza una foto de Paul y mía hace unos  7 meses cuando todos éramos muy felices… Ver esa foto me recordó que mi álbum estaba en un cajón de un mueble de mi habitación, fui a por el y me pase toda la tarde viéndolo eran fotos de cumpleaños, viejas, cenas familiares, todos aquellos recuerdos que envolvían mi infancia, en muchas de ellas estaba Sara incluso en las  de mis viajes, siempre estábamos juntas… 
Cuando me di cuenta eran las 20.05 y a las 20.00 tenía que estar en casa de Paula, así que me cogí la chaqueta y mi móvil, baje al salón donde estaba mi madre para decirle que llegaría tarde ya que me tenía que despedir de mis amigos, se lo explique, cuando acabe salí corriendo de casa, la casa de Paula no estaba muy lejos así que no tarde mucho. Cuando llegue a la casa, me dirigí al porche y pique. Paula me abrió la puerta y parecía muy tranquila y alegre.

Espero que os guste, comentar! Besitos!!

¿Vas a tirar por la borda todo lo conseguido?


Raquel estaba en el pasillo correteando era muy inquieta hasta que se paro y dijo.
Raquel: Paaaaaaul!!! ¿Has venido a ver a Lucía?
Raquel y Paul se llevaban muy bien siempre que Paul venia a casa jugaban a cualquier cosa.
Paul: - le iba a coger para sentarla en  sus piernas pero se dio cuenta de que no podía ya que estaba en silla de ruedas- ¿Esta Lucía aquí?-dijo sorprendido-
Raquel: sii, mira ven
Yo: Raquel,¿ con quién hablas?
Entonces, estaba entrando por la puerta Paul, en silla de ruedas yo no me podía levantar de los dolores, así que ninguno nos podíamos levantar me hubiese encantado abrazarle pero era imposible.
Yo: Paul, ¿Qué haces aquí?
Paul: no. ¿Qué haces tú aquí?
Yo: pues yo ya ves, tengo apendicitis, todos aquellos dolores que tenia eran de apendicitis y me ingresaron ayer y no te pude llamar para decirte que no podía ir al parque. ¿y tu?
Paul: No pasa  nada Lucía lo mas importante es que estas mas o menos bien jeje. Y yo estoy aquí  porque ayer en el partido me caí por la impotencia y no me tienen que operar pero no será nada grave.
Yo: lo siento de verdad por no poder avisarte, de verdad… ¿sabes? A mi me llevar en unos minutos a cirugía…
Paul: ¿si? Tu tranquila todo saldrá bien
Cuando me di cuenta mi madre y Raquel ya no estaban.
Yo: ¿sabes qué?
Paul: Dime
Yo: me encantaría darte un abrazo muy fuerte y besarte… pero me temo que es imposible…
Paul: ahora mismo si pero cuando estemos los dos perfectos nada será imposible. Bueno y ahora dime lo que me tenias que decir ayer.
Yo: ¿estás seguro?
Paul: si, no hay mejor momento que el presente
Yo: vale… -respire hondo- Lo que pasa es que me voy a Canadá.
Paul: ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Por qué?
Yo: Pues me voy con  una beca, durante un año y me encantaría ir y me voy dentro de un mes…
Paul: aa bueno pensé que te perdería para siempre… jeje pero si tienes que ir seria una oportunidad única, yo te apoyare. Me tendrás aquí para todo lo que necesites
Mientras hablábamos una enfermera entro con una silla de ruedas para llevarme, me ayudo a levantarme y me senté en la silla le di  un beso a Paul y me fui, estaba un poco nerviosa pero no tanto como las anteriores veces, a fuera de mi habitación me encontrar con mi madre y Raquel y le di un abrazo como puede a las dos y les dije que les quería muchísimo.

Al día siguiente ya estaba operada y ya me había despertado unas cuantas veces pero la anestesia seguía un poco en mi cuerpo y me podía, hacia que me durmiera y no entendiera nada de lo que pasase en el exterior. Pero lo bueno de todo eso es que aquellos dolores infernales que tenía se me habían quitado. Una vez que me desperté  vi a Paul estuve hablando con él y me dijo que le operarían hoy por la tarde pero que lo de él no sería nada grave.
Pasaron días y solo quedaban dos días para irme. La maleta para el viaje la tenía la mitad solo tenía la ropa que iba a llevar que eso era todo el armario. Tendría que despedirme hoy de todos mis amigos, mi padre dijo que me vendría a verme hoy por la tarde y me llevaría al aeropuerto. Lo peor sería despedirme de Paul, yo creo que no podríamos seguir manteniendo una relación así, tan lejos, aunque yo viniese en navidad solo sería una semana, no más… esto iba  a ser muy difícil. Hoy había quedado con Paul para ir al médico con él, hoy le podrían quitar la silla de ruedas, ahora lo necesitaría unas muletas.
En el médico
Paul: Lucía, gracias por acompañarme, de verdad
Yo: No pasa nada, sabes que estas semanas no fueron fáciles para ninguno de los dos
Paul: si bueno jeje, oye una cosa hoy deberíamos de hablar
Yo: aah si yo te iba a decir lo mismo
Mientras esperábamos un enfermero llamo a Paul para entrar en la consulta yo le esperaba a fuera sentada, mientras esperaba estaba pensando cómo le iba a decir a Paul lo que pensaba, todo esto era difícil, porque yo lo quería mucho, pasamos malos momentos juntos, los dos sufrimos la pérdida de un cercano ser querido para nosotros y eso nos unió mucho. Nada fue fácil para ninguno de los dos pero salimos adelante y por todo eso lo amo. Mientras estaba sumergida en mis pensamientos vi que la puerta de la consulta en la que había entrado Paul se estaba abriendo, y lo vi salir a él,  me hizo sonreír lo cual a él también,  me alegraba verlo bien, si llevaría unas muletas pero notaba que él estaba contento.
Se acerco a mí y me dijo que si íbamos al parque para hablar todo lo que teníamos que decirnos. Yo le dije que sí. Cuando llegamos al parque fuimos a nuestro sitio, si, teníamos un sitio era un lugar especial, una parte estaba llena de árboles y también se podía ver la ciudad era un sitio resguardado pero a la vez lo podíamos ver todo pero nadie nos podía ver a nosotros, aquel lugar siempre fue y será nuestro un lugar especial. Los dos nos sentamos en el césped.
Yo: Bueno Paul dime lo que me querías decir y luego ya te digo yo ¿vale?
Paul: vale, bueno ¿te acuerdas cuando, estábamos hace tres semanas los dos en el hospital?
Yo: si, como olvidarlo! Jeje
Paul: pues cuando tu estabas en la cama y yo en silla te acuerdas que era imposible darnos un abrazo y besarnos
Yo:…si…
Paul: pues como te dije nada es imposible, como ya viste todo salió bien
Se acerco a mí y me beso hacía mucho tiempo que no me besaba así con Paul, sentir sus labios con los míos me hacia especial, lo echaba de menos, y más lo iba a echar de menos cuando estuviera  a miles de Kilómetros de él. Quizás este fuera el último beso que me diera con él.
Paul: -me sonrió- bueno ahora sí, dime lo que me querías decir.
Tenía que ser fuerte.
Yo: verás Paul, no es fácil, espero que me entiendas…
Paul: ¿quieres romper, verdad? –dijo interrumpiéndome-
Yo: si, no… pero si… no se solo sé que estaré muy lejos de ti y no va a ser fácil vivir así y es que yo te quiero mucho porque todos los malos momentos, que fueron muchos, nos unieron más y quiero que sepas que siempre te querré pase lo que pase y que tu podrás estar ahora con mas chicas y yo con más chicos –se me escapo una lágrima- pero nunca te olvidare ¿vale?
Paul: ¡NO! ¿Vas a tirar por la borda todo lo que conseguimos?

Quizas, las cosas salgan bien o mal, pero ahora estamos juntos



Puse un brazo  agarrando la cintura de mi madre para n o caerme y ella me ayudaba, me subió al coche al 
asiento del copiloto y Raquel se subió al asiento de atrás. Luego mi madre se subió al coche y arranco el coche, mientras íbamos camino al hospital no dirigimos palabra hasta que hable yo.

Yo: Mamá, ¿crees que esto va a influir con que me pueda ir a Canadá? -lo dije con un poco de miedo por lo que me iba a contestar-

Mamá: Mira, no te voy a mentir, no se lo que tienes según con lo que te diga el médico hoy tomare la decisión con lo que haga contigo, ¿vale?

Yo: si

Estábamos aparcando delante de la puerta para que yo no tuviera mucho que caminar, nos posamos y mi madre me ayudo como la anterior vez, nos sentamos en la sala de espera y no tardamos a oír una voz que decía mi nombre para entrar en la consulta del médico  Pérez.

En la consulta del Dr. Pérez

Nos sentamos en las sillas el médico estaba mirando cosas en el ordenador y cuando acabo me hizo una serie de preguntas.

Dr. Pérez: A ver Lucía, ¿tu habías tenido  en la cadera problemas hace unas 5 meses aproximadamente, no?

Yo: si

Dr. Pérez: Bien, ¿y qué es lo que te duele? Y  ¿Qué es lo que sientes cuando te duele?

Yo: pues me duele esta parte de la cadera- le señale la parte donde me dolía- y cuando me duele siento pinchazos.

Dr. Pérez: jajaja ya veo…

Yo mire a mi madre extrañada, ¿Por qué se estaba riendo? Yo no le veía nada de gracia a todo esto.

Yo: ¿Por qué se ríe?-pregunte un poco extrañada-

Dr. Pérez: Porque querida Lucía lo que tú tienes es apendicitis un problema muy común, no es nada grave  no es nada de lo que te ha pasado anteriormente

Yo:¿tengo apendicitis? ¿Eso no debería de dolerme más?

Dr. Pérez: ahora está empezando, si te ingresamos hoy, y te operan mañana no te llegara a doler mucho, así que no te preocupes, no es nada grabe

Yo: vale ¿y porque me caí?

Dr. Pérez: pues seguramente de dio un dolor grave en ese momento y te fallo la pierna, no te preocupes ahora mismo te vendrá a recoger un celador y quedaras ingresada ¿vale?

Yo: si…
Mi madre y yo salimos de la consulta yo salía contenta, más o menos, porque me alegraba de que no fuera nada de la cadera. No tardo mucho en llegar un celador con una silla de ruedas y llamarme para llevarme a mi habitación donde estaría ingresada durante unos días. Mientras me llevaban a mi habitación, me acorde de que había quedado con Paul y estando aquí encerrada no podría salir… pero no podría avisarle porque si lo llamaba el se perdería el partido y vendría a verme y no quiero que por mi culpa se lo perdiera. Me dejaron en  mi habitación el dolor estaba aumentando era horrible al igual que la habitación en la que me habían metido, mi habitación era la 316 en esta habitación ya había estado anteriormente y no me traía buenos recuerdos. Le dije a mi madre que si me podría ir a por ropa limpia y mi móvil a casa, ella fue y yo me quede en  mi habitación aguantando estos dolores.
Picaron a la puerta y apreció una enfermera que me traía el pijama típico de los hospitales y una pulsera que ponía el número de paciente lo que me pasaba y todo eso. También me aviso de que me vendrían a recoger para hacer unas pruebas para la operación de mañana. Eran las 6 y Paul ya estaría esperándome en el parque, en el que habitualmente quedábamos. Una chica me vino a recoger para a hacerme las pruebas y el dolor seguía, un minuto se me convertía en terroríficas horas.
Mientras tanto Paul estaba en el parque…
Ya son las 6.30 y Lucía no llega, ¿le habrá pasado algo? Me está preocupando no me contesta al móvil, el partido es a las 19.00 y no entrenado contaba que podría entrenar un poco pero es que no llega. Eran las 18.45 me tenía que ir. Llegue a la cancha y eran las 18.55, vi en las gradas a Paula y sus amigas así que fui a preguntarles si habían quedado con Lucía y me dijeron que no. ¿Estaría en el médico, por el dolor que tenía hoy? No creo porque si no  me hubiese avisado.
Jorge: EI Paul, te has saltado el entrenamiento, ¿piensas jugar igual?
Paul: si.
Jorge: ¿te pasa algo?
Paul: si, Lucía no aparece ¿vale? Y tampoco me contesta al móvil
Jorge: lo sé tío, pero ahora tienes que concentrarte en el partido ¿vale? –me die una palmada en la espalda y se fue-
¿Qué me concentre en el juego? No puedo estoy muy cabreo, tengo mucha impotencia no puede ser me estoy cabreando, voy a jugar este partido pero cuando acabe voy a ir a buscar a Lucía por todas partes.
Empezó el partido todo iba muy bien había metido un gol.
 Un compañero me paso el balón yo iba en dirección a la portería estaba en el medio del campo iba muy concentrado cuando el pie se retorció me caí al suelo y me empecé a retorcer de dolor, muchas veces me había caído pero nunca sentí el dolor que estaba sintiendo ahora mismo era un dolor muy profundo. Un dolor que retumbaba en toda mi pierna. Mi entrenador se acerco a mí para pregúntame que tal estaba y vio que mi pierna no estaba bien así que me llevaron al hospital.
Y en el hospital…
No estaba nerviosa por todas esas pruebas, se podría decir que, después de dos veces estar operada me acostumbre a todo eso pero en cambio a lo del dolor todavía no estaba muy acostumbrada, menos mal que mañana temprano me operarían.
Ya me habían llevado a la habitación y me habían traído la cena pero no había comido nada, no me gusta nada esa comida, la odio, pero tampoco tenía  hambre. Al poco llego mi madre y Raquel. Traían todo lo que les había pedido, lo único que le pedí a mi madre justo cuando llego fue mi móvil. Vi que tenía 15 llamadas de Paul, seguramente estaría enfadado y a esta hora ya acabaría el partido y si gano lo estaría celebrando con los amigos y aunque no hubiese ganado estaría celebrándolo igual, así que no quería molestarlo, lo llamaría cuando pudiese.
A la mañana siguiente me despertaron a las 7 de la mañana, estaba un poco nerviosa una enfermera me dijo que me llevarían a cirugía a las 8 o así aproximadamente. Tenía fe en que todo saldría bien, mi madre y mi hermana estaban conmigo intentando que no me pusiera nerviosa.

Espero que os gustee!!! :D