martes, 10 de abril de 2012

Los recuerdos son lo mejor que me quedan.


En la cocina no dije nada y Paul ya lo había entendido todo. Paul y mi padre se llevaban bastante bien, antes cuando mi padre no viajaba tanto jugaban partidos de baloncesto en la cancha de atrás de nuestra casa. La verdad es que yo conocí a Paul gracias a mi padre que le ayudo a que entrase en un equipo de baloncesto, pero lo dejo por el fútbol que es su gran pasión ahora mismo. Y claro, Paul estaba casi todos los días en mi casa incluso a veces cenaba en mi casa y también iba a mi mismo instituto así que nos empezamos a conocer mas y mas, entonces acabamos siendo novios y estamos muy felices juntos, aunque probablemente ahora las cosas cambien…
Paul sin dudarlo ningún segundo se acerco a mi padre para darle un gran abrazo ya que al igual que yo no lo veíamos hacia ya 3 meses… pero yo ya estaba acostumbrada.
- Paul, ¿Qué tal te va todo?
-Muy bien entrenador, se te echaba de menos, a ver cuando echamos un partido, eeh!
Paul lo llamaba entrenador pero se podría decir que era como un mote cariñoso, es más a mi padre le gustaba que le llamasen así.
Estuvimos un rato más hablando, yo desayune, para mí fue unos de mis mejores desayunos a decir verdad, solo faltaba una persona, pero sería imposible que estuviese aquí con nosotros… Eran las 13.45 a las  14.00 saldríamos de casa para llegar al aeropuerto.
Quería subir por última vez a mi habitación
-Paul, ¿me acompañas un momento a arriba? –le susurre.
Paul asintió con la cabeza y se levanto de la silla en la que estaba sentado, se acerco a mí, me cogió de la mano y subimos a mi habitación. Entramos y me senté en la cama y el se sentó a mi lado.
-¿es lo correcto?
-¿el qué? –dijo confundido.
-¡todo!  Lo nuestro, el irme tan lejos de todos los que quiero.
-¿no estás segura de lo que estamos haciendo? –estaba preocupado.
-no lo sé… esto es muy difícil, Paul…
-Sara–dijo alzándome la barbilla para que le mirase a los ojos- No te preocupes, se porque te está costando irte… pero tienes que pasar página…
-Cada vez que pasa más tiempo, me duele más toda esta situación… si por lo menos supieran donde esta… y Paul, no están fácil pasar página de una cosa que te cambio la vida por así decirlo. –Dije levantándome de la cama.
Me levante y fui a una cómoda que tenía cinco cajones, abrí el último cajón, era donde guardaba todos los recuerdos que me quedaban  de Lucia, tenia;  fotos con ella, ropa que comprábamos igual, eso nos hacía sentir muy bien, cartas que nos escribíamos de pequeñas para amigarnos cuando nos enfadábamos incluso tenía una muñeca de cuando jugábamos en mi casa, eran recuerdos que, aunque parezcan una cosa insignificante y sin valor, para mí son cosas muy valiosas que nunca daría por nada del mundo. No quería llevarme ningún de esos recuerdos a Canadá, no quería pensar en todo ello, pero no podía, creo que en algunos momentos sería bueno recordarlos. Rebuscando en los recuerdo encontré una cadena de oro que me había dado la madre de Lucia cuando estaba en el hospital, era una cadena preciosa y en ella había un colgante de oro que ponía un “L” si, del nombre de Sara. Ver ese collar  me hizo llorar, Paul me vio y se acerco a mí.
-¿y esa cadena? Nunca te la vi puesta.
-seguía llorando.  Me… la dio la madre.. de Lu..cia… cuando está..ba.. en el hospital después de que  se murió… -lo dije como pude decir eso me costaba mucho-
-ya veo… y entonces, ¿Por qué no te lo pones y te lo llevas contigo siempre?
-tienes razón esto puede que me ayude a sentir que ella seguirá conmigo siempre.
--sonriendo.  ¿y este pañuelo?
Ver ese pañuelo me hizo sacar una sonrisa
 -Ese pañuelo tiene una larga historia, la verdad es que debe de tener más años que yo… Era de la abuela de Sara, cuando teníamos 7 años estábamos en casa de su abuela y entramos en su habitación, y vimos que tenía en un tocador barras de labios, mucho maquillaje y un gran armario y unos zapatos muy bonito, entonces no disfrazamos y nos pintamos, luego su abuela entro y nos vio entonces salimos corriendo, cuando nos estábamos quitando la ropa vimos que habíamos manchado el pañuelo de su abuela de barra de labios, entonces lo guardamos y su abuela no se dio cuenta y aquí esta, todavía lo conservo jeje
- se nota que os queríais mucho…
-demasiado…  pero bueno yo te venia a enseñar otra cosa –cogí el pañuelo y lo puse en mi bolso para llevarlo conmigo.
Cogí a Paul de la mano y le lleve a la estantería donde tenía aquel muñeco que él me había regalado con una foto nuestra.
-¿te acuerdas? –le señale una foto.
-como no… ¿Pero fue hace mucho ya no?
-si.. Hace 6 meses…

Esto se pone interesante!!  Besitoss!!! :D

Todo gracias a papá


Cuando me di cuenta eran las 20.05 y a las 20.00 tenía que estar en casa de Paula, así que me cogí la chaqueta y mi móvil, baje al salón donde estaba mi madre para decirle que llegaría tarde ya que me tenía que despedir de mis amigo, se lo explique, cuando acabe salí corriendo de casa, la casa de Paula no estaba muy lejos así que no tarde mucho. Cuando llegue a la casa, me dirigí al porche y pique. Paula me abrió la puerta y parecía muy tranquila y alegre.
-¡Paula! ¿Qué querías? –dije con una sonrisa.
-Ven, entra – me cogió del brazo y me metió dentro.
Cuando entre me lleve una sorpresa, las luces estaban apagadas y no había nadie entonces de repente saltaron para decirme “sorpresa”. Paula, sabía que me gustaban esas sorpresas yo ya le había dicho que para mi cumpleaños me gustaría mucho que me hicieran una fiesta de así.
 En las paredes había pancartas grandes colgadas que ponían “te queremos mucho” “pásalo muy bien” “no te olvides de nosotros” y cosas así, todo eso me hizo llorar, pero de alegría, me emocione, estaba tan contenta que no me había dado cuenta de quienes estaban en la fiesta. Mire a Paula que estaba a mi lado y le di un abrazo
-muchas gracias Paula –seguí abrazándola muy fuerte.
-jeje de nada, pero la idea no fue mía jaja.
-¿a no? ¿entonces de quien? –me separe de ella.
Me señalo al lugar donde estaba Paul, en ese momento el estaba solo mirando hacia mi.
Yo dirigí mi vista hacia Paul, y fui corriendo a darle una abrazo, necesitaba dárselo era uno de los últimos abrazos que le daría en mucho tiempo.
Las horas fueron pasando y yo estaba bailando con la chicas y Paul estaba con los chicos hablando, eras las 23.00 de la noche quería despedirme de mis amigos primero y luego me despediría de Paul.
Hable con ellas les di abrazos me cayeron lágrimas, todas nos emocionamos, a ninguna nos gustaba despedirnos.
Cuando me despedí de ellas fui a fuera donde estaban los chicos con el coche nuevo de Jorge era un coche normal pero estaba tuneado. Me despedí de los chicos, no los conocía mucho al que más conocía era a Jorge, el también me había ayudado mucho en los momentos más difíciles. A mí se me escaparon algunas lágrimas, todo esto me costaba.
-Jolín Jorge te voy a echar de menos, todas tu tonterías en clase, lo que hiciste para ayudarme, todo!
-Lucia! No llores! Tu también me ayudaste mucho a mi y eso siempre lo tuve en cuenta!
-jeje gracias –le dije dándole un abrazo.
Cuando le solté,  cogí a Paul del brazo para irnos y les dije a todos “adiós” y nos fuimos.
-¿Qué haces? –Me dijo con una sonrisa.
-Es que quería que me acompañases a casa… o ¿quieres dejar a tu querida novia por estas calles oscuras? –puse cara de  cachorrito.
-Pues claro que nunca te dejaría sola, nunca me permitiría que te pasare nada.
Fuimos caminando hacia mi casa el cielo estaba estrellado, estaba completamente oscuro lo único que nos dejaba ver un poco eran las luces que había en el camino y la luz de la luna. Cuando ya faltaban muy poco para llegar a mi casa Paul, me paro y me dijo.
-ya estamos llegando a tu casa, ¿tendremos que despedirnos verdad? –Me cogió de las manos.
-si… Te voy a echar mucho de menos…
Le di un abrazo, seguido nos separamos y en cuestión de segundos nos estábamos besando, esto sería una de las cosas que  echaría en falta cuando estuviese en muy lejos de Paul.
Nos separamos, Paul me cogió de la mano y me acompaño a casa le dí otro beso para despedirme y una lágrima se me fue cayendo por la cara, no podía evitarlo.
-¿estás llorando?
-si.. Es que os voy a echar a todos de menos…
- pero tranquila no veremos cuando vengas en navidad y ya verás  cómo no te va a costar.
-¿tú crees? –decía mientras lloraba.
-si, lo creo – me dijo abrazándome, muy fuerte-
-¿mañana vendrás conmigo al aeropuerto verdad? – le dije con una vocecita de niña pequeña-
-¡si me lo dices así como no!
-pues si mi avión sale a las 16.00 del aeropuerto… tenía pensado irme  de casa a las 14.00… así que tienes que estar aquí en mi casa a las 13.00 ¿vale?
-vale… como tu digas…  -tenía una cara de no haber entendido nada.
Me despedí de Paul, el se fue y yo me fui hacia la puerta del porche para entrar en casa, abrí sin hacer mucho ruido ya que no quería  despertar a nadie, eran la una de la madrugada y si mi madre se enteraba me echaría una bronca muy grande…
Subí las escaleras muy despacito cuidando todos los pasos que daba para no cagarla, conseguí  subirlas y llegar a mi habitación sin que nadie me riñese. Entre y lo primero que hice fue tumbarme en la cama. En ella me quede dormida.
 En la mañana siguiente  tenía la ropa del día anterior puesta, me incorpore y mire la hora que marcaba el reloj de la mesita de noche eran las 11.32, al ver la hora me levante bruscamente y me fui corriendo al baño a ducharme. Cuando salí cogí una toalla y me envolví con ella el cuerpo y me  seque el pelo con el secador. Me vestí cómoda porque para ir al aeropuerto… Me puse esto.

 Mire el reloj y vi que eran las 12.30 ni si quiera había desayunado así que baje a la cocina.
Cuando estaba entrando por la puerta de la cocina me lleve una sorpresa.
-¡¡¡¡PAPÁ!!!! – dije gritando y corriendo hacia él.
-hija… -dijo acariciándome la cabeza mientras me abrazaba.
Sonó el timbre de la puerta, seguramente sería Paul.
Si, era Paul, le cogí del brazo y fui corriendo hacia la cocina con el
-¿Qué pasó? –dijo un poco confuso-
En la cocina no dije nada y Paul ya lo había entendido todo. Paul y mi padre se llevaban bastante bien, antes cuando mi padre no viajaba tanto jugaban partidos de baloncesto en la cancha de atrás de nuestra casa. La verdad es que yo conocí a Paul gracias a mi padre que le ayudo a que entrase en un equipo de baloncesto, pero lo dejo por el futbol que es su gran pasión ahora mismo. Y claro, Paul estaba casi todos los días en mi casa incluso a veces cenaba en mi casa y también iba a mi mismo instituto así que nos empezamos a conocer mas y mas, entonces acabamos siendo novios y estamos muy felices juntos, aunque probablemente ahora las cosas cambien…

ESPERO QUE OS GUSTE!!! :D