En la cocina no dije nada y Paul ya lo había entendido todo. Paul y mi padre se llevaban bastante bien, antes cuando mi padre no viajaba tanto jugaban partidos de baloncesto en la cancha de atrás de nuestra casa. La verdad es que yo conocí a Paul gracias a mi padre que le ayudo a que entrase en un equipo de baloncesto, pero lo dejo por el fútbol que es su gran pasión ahora mismo. Y claro, Paul estaba casi todos los días en mi casa incluso a veces cenaba en mi casa y también iba a mi mismo instituto así que nos empezamos a conocer mas y mas, entonces acabamos siendo novios y estamos muy felices juntos, aunque probablemente ahora las cosas cambien…
Paul sin dudarlo ningún segundo se acerco a mi padre para darle un gran abrazo ya que al igual que yo no lo veíamos hacia ya 3 meses… pero yo ya estaba acostumbrada.
- Paul, ¿Qué tal te va todo?
-Muy bien entrenador, se te echaba de menos, a ver cuando echamos un partido, eeh!
Paul lo llamaba entrenador pero se podría decir que era como un mote cariñoso, es más a mi padre le gustaba que le llamasen así.
Estuvimos un rato más hablando, yo desayune, para mí fue unos de mis mejores desayunos a decir verdad, solo faltaba una persona, pero sería imposible que estuviese aquí con nosotros… Eran las 13.45 a las 14.00 saldríamos de casa para llegar al aeropuerto.
Quería subir por última vez a mi habitación
-Paul, ¿me acompañas un momento a arriba? –le susurre.
Paul asintió con la cabeza y se levanto de la silla en la que estaba sentado, se acerco a mí, me cogió de la mano y subimos a mi habitación. Entramos y me senté en la cama y el se sentó a mi lado.
-¿es lo correcto?
-¿el qué? –dijo confundido.
-¡todo! Lo nuestro, el irme tan lejos de todos los que quiero.
-¿no estás segura de lo que estamos haciendo? –estaba preocupado.
-no lo sé… esto es muy difícil, Paul…
-Sara–dijo alzándome la barbilla para que le mirase a los ojos- No te preocupes, se porque te está costando irte… pero tienes que pasar página…
-Cada vez que pasa más tiempo, me duele más toda esta situación… si por lo menos supieran donde esta… y Paul, no están fácil pasar página de una cosa que te cambio la vida por así decirlo. –Dije levantándome de la cama.
Me levante y fui a una cómoda que tenía cinco cajones, abrí el último cajón, era donde guardaba todos los recuerdos que me quedaban de Lucia, tenia; fotos con ella, ropa que comprábamos igual, eso nos hacía sentir muy bien, cartas que nos escribíamos de pequeñas para amigarnos cuando nos enfadábamos incluso tenía una muñeca de cuando jugábamos en mi casa, eran recuerdos que, aunque parezcan una cosa insignificante y sin valor, para mí son cosas muy valiosas que nunca daría por nada del mundo. No quería llevarme ningún de esos recuerdos a Canadá, no quería pensar en todo ello, pero no podía, creo que en algunos momentos sería bueno recordarlos. Rebuscando en los recuerdo encontré una cadena de oro que me había dado la madre de Lucia cuando estaba en el hospital, era una cadena preciosa y en ella había un colgante de oro que ponía un “L” si, del nombre de Sara. Ver ese collar me hizo llorar, Paul me vio y se acerco a mí.
-¿y esa cadena? Nunca te la vi puesta.
-seguía llorando. Me… la dio la madre.. de Lu..cia… cuando está..ba.. en el hospital después de que se murió… -lo dije como pude decir eso me costaba mucho-
-ya veo… y entonces, ¿Por qué no te lo pones y te lo llevas contigo siempre?
-tienes razón esto puede que me ayude a sentir que ella seguirá conmigo siempre.
--sonriendo. ¿y este pañuelo?
Ver ese pañuelo me hizo sacar una sonrisa
-Ese pañuelo tiene una larga historia, la verdad es que debe de tener más años que yo… Era de la abuela de Sara, cuando teníamos 7 años estábamos en casa de su abuela y entramos en su habitación, y vimos que tenía en un tocador barras de labios, mucho maquillaje y un gran armario y unos zapatos muy bonito, entonces no disfrazamos y nos pintamos, luego su abuela entro y nos vio entonces salimos corriendo, cuando nos estábamos quitando la ropa vimos que habíamos manchado el pañuelo de su abuela de barra de labios, entonces lo guardamos y su abuela no se dio cuenta y aquí esta, todavía lo conservo jeje
- se nota que os queríais mucho…
-demasiado… pero bueno yo te venia a enseñar otra cosa –cogí el pañuelo y lo puse en mi bolso para llevarlo conmigo.
Cogí a Paul de la mano y le lleve a la estantería donde tenía aquel muñeco que él me había regalado con una foto nuestra.
-¿te acuerdas? –le señale una foto.
-como no… ¿Pero fue hace mucho ya no?
-si.. Hace 6 meses…
Esto se pone interesante!! Besitoss!!! :D
